sábado, junio 09, 2012


OBITUARIO ANONIMO

Con el alma confundida y estuporosa veía pasar todo como en un trompo mareador, caras, gestos, llantos, situaciones y hasta alguna que otra suplica que  se fundían grotescamente frente a tu cajón.
Yo estaba allí y estaba lejos. Lejos en el espacio y en el tiempo,  con un recuerdo que se quedo trabado en la memoria, metido en alguna circunvolución cerebral temblando de tristeza y agarrado a la sinapsis que te traía nuevamente hasta mi ahora:  todavía respirabas aunque con mucha dificultad. Los  pómulos  antes  regordetes y brillantes, emergían  filosos  y de vez en cuando caía una lagrima como suicidándose desde el  abismo de tus ojitos claros, prueba fuerte de un segundo lacerante de conciencia. Yo acariciaba lentamente tus manos callosas y notaba con desesperación galénica  que en el extremo de tus dedos se iba instalando  un tono amoratado paulatinamente, mientras que las uñas se despegaban de su lecho.  Te  limpiaba apurada y disimulada la almohada para que no te dieras cuenta que tu pelito  canoso y frágil se desprendía y caía irremediablemente.  Vos te debatías entre el coma y la muerte, como en aquellos sueños insanos que se mezclan con la realidad un segundo antes de despertar.  Y  ese maldito estado agónico  te despojaba de  esos rasgos físicos del rostro que alguna vez temí, ame y respete, como en una última metamorfosis, dejando  solo una cascara seca y arrugada tendida en una cama …y aquel que para el mundo fuera anónimo, invisible y hasta secreto, para mi tenía otro significado, era el esfuerzo y la honradez hecho ejemplo.
 Asistía a la morosidad de tu partida que mermaba y se llevaba consigo  tu dolor mientras te salvaba de este circo patológico de quimioterapias y escaras…
Mientras te morías  Papa, mi oración egoísta y profana  pedía un milagro!!! Aunque sea un segundo de yapa!!!...Para volver a ser niña y dormir en el medio de mama y vos en las noches de tormenta; o para verte llegar cansado con esa dura mirada terca; o hasta para que me retes si hice algo mal; para caminar de tu brazo vestidos de gala en mis 15 o para que me luzcas con orgullo en la fiesta de egresados;  o para que me digas de nuevo “pensalo bien” ante alguna decisión difícil que te consulte’ como a mi oráculo predictor; o hasta para verte jugar nuevamente con tus nietos  agachado y soportando con una sonrisa tu tortura…
Pero no, eso no pasaría y en ese torbellino de sentimientos y sensaciones mortalmente desgarrador , susurrando, despacito y casi sin quererlo, suspendí  mi desconsuelo y  te dije adiós…