OBITUARIO ANONIMO
Con el alma
confundida y estuporosa veía pasar todo como en un trompo mareador, caras,
gestos, llantos, situaciones y hasta alguna que otra suplica que se fundían grotescamente frente a tu cajón.
Yo estaba
allí y estaba lejos. Lejos en el espacio y en el tiempo, con un recuerdo que se quedo trabado en la
memoria, metido en alguna circunvolución cerebral temblando de tristeza y
agarrado a la sinapsis que te traía nuevamente hasta mi ahora: todavía respirabas aunque con mucha dificultad.
Los pómulos antes regordetes y brillantes, emergían filosos
y de vez en cuando caía una lagrima como suicidándose desde el abismo de tus ojitos claros, prueba fuerte de
un segundo lacerante de conciencia. Yo acariciaba lentamente tus manos callosas
y notaba con desesperación galénica que
en el extremo de tus dedos se iba instalando un tono amoratado paulatinamente, mientras que
las uñas se despegaban de su lecho. Te limpiaba apurada y disimulada la almohada para
que no te dieras cuenta que tu pelito canoso y frágil se desprendía y caía irremediablemente. Vos te debatías entre el coma y la muerte,
como en aquellos sueños insanos que se mezclan con la realidad un segundo antes
de despertar. Y ese maldito estado agónico te despojaba de esos rasgos físicos del rostro que alguna vez temí,
ame y respete, como en una última metamorfosis, dejando solo una cascara seca y arrugada tendida en
una cama …y aquel que para el mundo fuera anónimo, invisible y hasta secreto,
para mi tenía otro significado, era el esfuerzo y la honradez hecho ejemplo.
Asistía a la morosidad de tu partida que
mermaba y se llevaba consigo tu dolor
mientras te salvaba de este circo patológico de quimioterapias y escaras…
Mientras te
morías Papa, mi oración egoísta y profana
pedía un milagro!!! Aunque sea un
segundo de yapa!!!...Para volver a ser niña y dormir en el medio de mama y vos
en las noches de tormenta; o para verte llegar cansado con esa dura mirada
terca; o hasta para que me retes si hice algo mal; para caminar de tu brazo
vestidos de gala en mis 15 o para que me luzcas con orgullo en la fiesta de
egresados; o para que me digas de nuevo
“pensalo bien” ante alguna decisión difícil que te consulte’ como a mi oráculo
predictor; o hasta para verte jugar nuevamente con tus nietos agachado y soportando con una sonrisa tu
tortura…
Pero no,
eso no pasaría y en ese torbellino de sentimientos y sensaciones mortalmente
desgarrador , susurrando, despacito y casi sin quererlo, suspendí mi desconsuelo y te dije adiós…

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