ESA NOCHE….
De
lejos, las luces de las ambulancias, patrulleros y bomberos parecían un gran árbol de navidad
multicolor en la oscuridad de la noche.
Al
acercarnos el panorama cambiaba, todo era caos…todos corrían de un lado al otro
y unos gritos lastimeros tapaban el
sonido de las sirenas transformándolas en susurros.
Hacia
frío, y supuse que la sensación térmica al estar tendido sobre en asfalto seria
aun menor, pero lo que en realidad
helaba la sangre era la visión holocaustica del cuadro familiar destruido
en un segundo.
El
cuerpo inmóvil de su madre caía con un peso muerto sobre lo que quedaba del volante
y la mata de pelo (que aun olía muy bien) se entremezclaba con la palanca del
limpia parabrisas que ya no funcionaba. Aquella mujer que la ayudaba con las
tareas, que la tapaba todas las noches y que la besaba sin falta muchas veces
al día, no respondía, y por mas que la niña lo intentara, no respondería nunca
mas.
Del
otro lado, su padre se quejaba de dolor y trataba de incorporarse a pesar de
las enfáticas ordenes de “no se mueva” del enfermero que lo asistía. El quería
comprobar lo que ya intuía, que el amor de su vida ya no tenía vida, que esta
vez el beso del príncipe azul no despertaría a la bella durmiente.
Su
hermanito, el menor, estaba aun en el asiento trasero del auto, llorando a los
gritos de dolor y ¡de impresión!, su pierna izquierda posaba cómicamente sobre
el muslo en una pose antinatural que sugería claramente una fractura.
La
otra, la hermana del medio, con la que peleaban por los juguetes o las hebillas
del pelo, aquella que al final de la contienda terminaba cediendo siempre el
objeto de discusión, esa…esa estaba ya sobre la tabla dura , con el cuello de
goma puesto y los bomberos la habían atado para que no se cayera, pero ese
cuerpo que estaba ahí ya no era su hermana!, esa era una masa retorcida de
chichones, sangre, heridas, moretones y hasta vomito…eso ya no era su
hermanita, no era mas que una mala
imitación de un disfraz de Halloween, pero aun con vida!!!!
Y
ella, la hermana mayor, la que iba durmiendo con el cinturón de seguridad puesto,
la que soñaba tranquila quien sabe con que cosas cuando tubo que despertar de
golpe y ver esa terrible e infinita pesadilla,
con sus 11 añitos trato de ser valiente y lo logro…ella junto toda su
angustia y su tristeza, la guardo para mas tarde, y salio a recibirme diciendo:
“Doctora mi mama no se mueve, mi papa esta bien, pero mis hermanitos están mal,
atiéndalos por favor, vamos que yo la ayudo”…
Su
infancia termino abruptamente aquella noche y de preocuparse por si recibiría
en navidad la Barbie que quería, pasó a declaraciones
testimoniales en comisarias y juzgados, a noches y días eternos en pasillos de
hospitales esperando el parte medico diario, a dormidas con pesadillas propias
y ajenas y hasta a velorios (primero el de su madre y tiempo después el de su hermana)…
Cualquiera
pensaría que todo aquello calaría muy hondo y haría que aquella niña-mujercita
perdiera la fe y se transformara en alguien amargado, gris, triste…pero no fue así,
muy por el contrario, como esas mariposas que nacen de capullos horribles,
ella, la del medio, tomo el papel de figura materna , se cargo al hombro las
responsabilidades y salio a enfrentar la vida!!! Y colorín colorado, otra etapa
de la vida había comenzado.

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